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Los arrecifes de coral de Belice en la primera línea del cambio climático: cómo EPI involucra a los estudiantes en soluciones reales

5 dic 2025
4 min de lectura

Esta publicación es la segunda entrega de nuestra serie de blogs que explora cómo EPI aborda el cambio climático en sus diferentes programas. Puedes leer las demás publicaciones aquí.


Una maravilla natural bajo amenaza


Imagina estar en el espacio y mirar hacia abajo, sobre el extenso sistema de arrecifes de barrera de Belice, en pleno corazón de Centroamérica. Hay un elemento que destaca de inmediato: el Gran Agujero Azul, una impresionante formación submarina donde el océano alcanza los 124 metros de profundidad y se extiende por 300 metros de ancho.


El Gran Agujero Azul. Foto: Seann McAuliffe
El Gran Agujero Azul. Foto: Seann McAuliffe

Ahora imagina hacer snorkel o bucear a través de este espectacular santuario de vida silvestre: corales, peces, tortugas marinas, manatíes, tiburones, moluscos y crustáceos, todos formando parte de la vida que habita el arrecife.


Este arrecife no solo inspira asombro. También protege la costa de Belice contra la erosión y las tormentas, impulsa la economía del país y es reconocido como Patrimonio Mundial de la UNESCO.


Desafortunadamente, algo que no tenemos que imaginar es que el cambio climático está poniendo este ecosistema en crisis. Los corales duros dependen de aguas claras y temperaturas estables para sobrevivir, condiciones que están cambiando rápidamente.


¿Qué está pasando con los corales?


A medida que aumenta la temperatura del océano, los corales atraviesan un proceso conocido como blanqueamiento. Esto ocurre cuando las zooxantelas, pequeños organismos que viven en simbiosis dentro de los corales, sufren estrés y los abandonan. Sin ellas, los corales pierden su color, se debilitan y se vuelven más vulnerables a enfermedades y a la muerte. Un aumento de apenas 1 o 2 °C por encima de los máximos estacionales habituales puede desencadenar eventos de blanqueamiento masivo.


La acidificación de los océanos representa otra amenaza. Cuando el dióxido de carbono se disuelve en el agua de mar, disminuye la disponibilidad de carbonato de calcio, el material que los corales necesitan para construir sus esqueletos.



La calidad del agua también está empeorando, y las condiciones de mayor turbidez afectan la salud de los corales.


Si los arrecifes de coral colapsan, una cuarta parte de toda la vida marina podría desaparecer. Millones de personas perderían fuentes de alimento e ingresos, y las costas quedarían mucho menos protegidas frente a las tormentas y la erosión.


Y esta es solo la historia de los arrecifes de coral. En un país como Belice, el cambio climático también intensifica las sequías, inundaciones y huracanes, mientras que el aumento del nivel del mar amenaza a comunidades costeras enteras.


El enfoque de EPI para enseñar sobre el cambio climático en Belice


En todos sus sitios de trabajo, EPI pone énfasis en brindar a los estudiantes herramientas para desarrollar el pensamiento crítico y la investigación científica.

“Como organización que trabaja en educación ambiental y científica, es fundamental que los estudiantes aprendan a hacer preguntas, recopilar evidencia y construir argumentos basados en esa evidencia. Parte de esto consiste en buscar señales tangibles del cambio climático a lo largo del tiempo, para que los estudiantes aprendan a identificar esas herramientas e interpretar gráficos, no a nivel universitario, sino como una primera aproximación para comprender información que les permita tomar decisiones”, explica Ana Beatriz Hernández, bióloga y coordinadora del Programa de EPI Belice.

Más allá de recopilar e interpretar datos, EPI fomenta el pensamiento sistémico: comprender cómo un “evento pequeño y aislado” está conectado con factores biofísicos y socioeconómicos más amplios, pasando de una mirada micro a una macro.


“Este curso me enseñó muchísimo, tanto en un sentido educativo como de una manera más amplia. Realmente me abrió los ojos a las realidades del cambio climático y me enseñó muchas cosas que antes no conocía… En general, fue una experiencia increíble y me alegra haber podido hacer este viaje”, compartió un estudiante que participó en un curso de EPI en Belice en 2024.

Ciencia ciudadana en el arrecife


Para comprender mejor los impactos locales del cambio climático, los estudiantes participan en proyectos de ciencia ciudadana en diferentes ecosistemas de Belice.



En el arrecife, utilizan el protocolo Coral Watch para monitorear la salud de los corales duros. Mientras hacen snorkel, utilizan una tabla de colores para identificar cambios en la pigmentación de los corales. Los tonos más claros u oscuros pueden servir como una primera señal de alerta de blanqueamiento.


Los estudiantes envían sus observaciones a una base de datos global utilizada por investigadores que monitorean los eventos de blanqueamiento. Cada sitio de snorkel requiere al menos 20 observaciones. Las ONG y las instituciones gubernamentales utilizan estos datos para mejorar sus estrategias de conservación y adaptación al cambio climático.


Estudiante utilizando la tabla de colores para identificar cambios en la pigmentación de los corales
Estudiante utilizando la tabla de colores para identificar cambios en la pigmentación de los corales

Manglares, pastos marinos y carbono azul


Los estudiantes también exploran cómo los ecosistemas costeros ayudan a mitigar el cambio climático a escala global. Los manglares y los pastos marinos funcionan como poderosos sumideros de carbono. Por sí solos, los manglares pueden almacenar en sus suelos hasta 50 veces más carbono que los bosques tropicales.


Como parte del programa, los estudiantes aprenden sobre el papel ecológico de los pastos marinos y exploran indicadores clave como la altura del dosel, la cobertura y la diversidad de especies.



Decisiones personales y soluciones colectivas


EPI también invita a los estudiantes a reflexionar sobre sus hábitos personales y su impacto ambiental. Analizan patrones de consumo cotidiano, huellas de carbono y contaminación, especialmente la contaminación de los océanos. Los instructores enfatizan que reducir las emisiones de carbono es fundamental para combatir la acidificación y el calentamiento de los océanos.


Se anima a los estudiantes a tomar decisiones más conscientes, como utilizar protector solar seguro para los corales o elegir ropa de baño de manga larga en lugar de aplicar grandes cantidades de protector solar potencialmente dañino antes de hacer snorkel.


A pesar de la enorme dimensión del cambio climático, EPI busca que los estudiantes se sientan capaces de actuar, no abrumados. Participan en investigaciones reales, comprenden mejor cómo las decisiones personales afectan a los ecosistemas y descubren formas de participar en soluciones colectivas dentro de sus propias comunidades.

“Esta experiencia fue increíblemente enriquecedora en cuanto a conservación y ciencias de la vida… Definitivamente pienso dar un paso adelante en mi comunidad cuando regrese a casa. Sin duda puedo decir que esta será la experiencia más memorable de mi verano”, dijo otro estudiante de EPI Belice este año.

¿Te interesa participar en un curso de EPI en Belice?


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