Tortugas marinas en un mundo que se calienta: cómo EPI enseña sobre el cambio climático en Costa Rica
Actualizado: hace 3 horas
Esta publicación es la primera de una serie que explora cómo EPI aborda el cambio climático en sus cursos de educación ambiental en campo. Puedes leer las demás publicaciones aquí.
Cuando el cambio climático transforma la vida misma
¿Qué pasa si una especie entera de animales comienza a producir únicamente hembras? No es una pregunta hipotética ni ciencia ficción. Es una consecuencia real del cambio climático.
El cambio climático es innegable. Ya está aquí y nos afecta a todos en distintos grados. Los incendios forestales, las inundaciones y las sequías aparecen casi a diario en las noticias. Y no solo afecta a los seres humanos: amenaza a toda la vida del planeta.
Las tortugas marinas no son la excepción. En Costa Rica, EPI gestiona la Reserva Pacuare, hogar de la quinta playa de anidación más importante del mundo para la tortuga baula, una especie en peligro de extinción. Allí somos testigos de primera mano de cómo el calentamiento global afecta a esta extraordinaria especie.

Calor, arena y supervivencia
En las tortugas marinas, la temperatura del nido determina el sexo de las crías. Si la temperatura supera los 29,5 °C, predominan las hembras. Una feminización extrema puede alterar gravemente la reproducción y poner en riesgo la supervivencia de la especie.
A temperaturas aún más altas, muchos huevos ni siquiera logran eclosionar. En Costa Rica, las temperaturas de las playas ya han superado los 35 °C, lo que representa una amenaza seria para la supervivencia de las crías.
La erosión costera añade otra capa al problema. A medida que el hielo polar se derrite y aumenta el nivel del mar, actualmente a un ritmo de unos 3 mm por año, las playas están cambiando de forma.
Las tortugas hembras regresan a las mismas costas donde nacieron para poner sus huevos. Cuando las playas se erosionan, retroceden o se inundan con mayor frecuencia, las tortugas tienen dificultades para encontrar lugares seguros donde anidar. Esto puede provocar intentos fallidos de anidación o hacer que migren hacia sitios menos protegidos.
Por ejemplo, según un reportaje de la Universidad de Costa Rica, en Gandoca, en la costa Caribe sur de Costa Rica, los registros de nidos en lo que alguna vez fue un sitio de anidación clave para las tortugas baula disminuyeron de alrededor de 1.000 por temporada en 2007 a poco más de 100 antes de la pandemia, en gran medida debido a la erosión costera provocada por el aumento del nivel del mar.

El cambio climático también afecta los ecosistemas marinos de los que dependen las tortugas para alimentarse y desplazarse.
A medida que los océanos absorben más dióxido de carbono, se vuelven más ácidos, lo que provoca un blanqueamiento masivo de los corales. Esto altera las cadenas alimentarias y afecta no solo a las tortugas baula, sino también a las tortugas carey y verdes, que se alimentan de especies asociadas a los arrecifes y que también se encuentran con frecuencia en Reserva Pacuare.
Enseñar sobre el cambio climático a través de la experiencia
Para EPI, como organización educativa, abordar el cambio climático es fundamental. Nuestro primer grupo de estudiantes visitó Reserva Pacuare hace 25 años, y seguimos llevando estudiantes allí hoy. Este santuario les permite comprender de primera mano los impactos reales de la crisis climática sobre especies clave como las tortugas marinas.
Cada noche, guiados por la luz de la luna y por una misión, los estudiantes en Reserva Pacuare participan en el Programa de Monitoreo y Conservación de Tortugas Marinas, donde aprenden los protocolos y participan en patrullajes nocturnos de la playa de marzo a julio.

Acompañan a los asistentes de investigación y recorren seis kilómetros en completa oscuridad. Cuando encuentran una tortuga anidando, ayudan a recopilar datos biométricos, como el tamaño del caparazón, y trasladan cuidadosamente los huevos al vivero, donde la tasa de eclosión aumenta del 9 % al 78 %.
Junto con este trabajo de campo, los estudiantes aprenden sobre el ciclo de vida de las tortugas y cómo el cambio climático afecta su supervivencia.

De los datos a la comprensión
“Como educadores, desafiamos a los estudiantes con preguntas”, explica Ana Beatriz Hernández, integrante del equipo de EPI. “¿Qué pasa si una población tiene únicamente hembras? Y esta es una especie que necesita ambos sexos para reproducirse. Esto les ayuda a comprender la urgencia de proteger una especie en peligro de extinción”.
El objetivo no es simplemente proporcionar datos. Es ayudar a los estudiantes a comprender que el cambio climático no es una cuestión de opinión, sino de evidencia y ciencia.
“Todo lo relacionado con formar una opinión sobre el cambio climático tiene que partir de la evidencia”, dice Ana Beatriz. “No se trata de una creencia personal. Se trata de observar las tendencias y comprender que sí, hay cambios, y sí, nos están afectando”.

Simulando desafíos del mundo real
Para llevar la sostenibilidad a la práctica, EPI utiliza una simulación de roles en la que los estudiantes asumen el papel de distintos miembros de una comunidad en un pueblo ficticio que enfrenta una crisis ambiental. Los participantes pueden ser agricultores, políticos o dueños de negocios, cada uno con diferentes intereses y responsabilidades. Al principio, los estudiantes se enfocan en sus propios objetivos, lo que a menudo genera conflictos por el uso de la tierra, la energía y los recursos.
Ejemplo (ficticio): Los propietarios de plantaciones de banano podrían intentar expandir los monocultivos hacia áreas boscosas, mientras otros estudiantes defienden la protección del agua y la vida silvestre. Estas decisiones se representan en el mapa del pueblo, haciendo visibles las distintas consecuencias y compromisos.

Después, los estudiantes aprenden sobre los ODS y Project Drawdown, un conjunto de estrategias basadas en la ciencia para reducir los gases de efecto invernadero y fortalecer los sumideros naturales de carbono, y rediseñan su pueblo en el mapa para encontrar un equilibrio entre el crecimiento económico y la conservación de la naturaleza.
Ejemplo (ficticio, segunda fase): Los equipos pueden limitar la expansión de las plantaciones, introducir sistemas agroforestales o proteger los bosques como sumideros de carbono. El nuevo mapa refleja una producción más sostenible y una mayor cooperación.
A través de esta actividad, los estudiantes experimentan cómo el compromiso y el pensamiento creativo pueden contribuir a crear soluciones sostenibles, y obtienen ideas que pueden aplicar en sus propias comunidades.
Inspirar cambios que perduren
“Lo que hizo que este curso fuera tan bueno es que realmente me hizo tomar conciencia de lo que tenemos en este mundo. Aprendí mucho sobre biología y el ecosistema y también me inspiró a convertirme en ingeniero para ayudar a combatir el cambio climático”, comentó Mark, estudiante de St. Andrew's Episcopal School que participó en un curso de EPI en 2023.

Y eso es precisamente de lo que se tratan los cursos de EPI. Como explica Ana Beatriz:
“Si el cambio climático no se presenta de una manera atractiva para los jóvenes, probablemente sea un tema que pasen por alto. Y eso hace que sea más difícil que se vuelva relevante para ellos más adelante en la vida”.
El objetivo de EPI no es únicamente que los estudiantes adquieran conocimientos, sino también que desarrollen habilidades y cambien comportamientos, tanto en su vida diaria como en sus comunidades. Por eso EPI creó el Premio al Liderazgo de Antiguos Alumnos (ALA), que financia proyectos de sostenibilidad liderados por estudiantes.
Un ejemplo reciente surgió en el Instituto Experimental Bilingüe de Pococí, una escuela secundaria en el Caribe costarricense, donde un estudiante llamado Andrés lideró un proyecto para recolectar residuos plásticos y transformarlos en mesas y otros muebles para la escuela.

“Su interés surgió al ver la conexión entre los residuos plásticos y el océano”, explica Ana Beatriz. “A medida que los plásticos se degradan en microplásticos en las playas, se combinan con el aumento de las temperaturas de la arena, intensificando el calor en los nidos de tortugas y aumentando el riesgo de un desequilibrio en la proporción de sexos de las crías”.
Crear conciencia sobre el cambio climático, un curso a la vez
En EPI, el cambio climático y el impacto más amplio de la humanidad sobre los ecosistemas son un tema transversal en todos nuestros cursos de campo. El objetivo es despertar la curiosidad, ayudar a los estudiantes a comprender cómo sus acciones cotidianas contribuyen a las causas del cambio climático e inspirarlos a tomar acción en sus comunidades para mitigar sus efectos.
A través de la ciencia, la experiencia y la reflexión, los estudiantes no solo terminan sus cursos con nuevos conocimientos, sino también con las herramientas y la motivación para ser parte de la solución.
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