Dos generaciones de exalumnos EPI unidas por las ganas de construir soluciones
- Luis Diego Molina
- Jul 23
- 4 min read
En un gran festival con más de 1600 asistentes, cientos de proyectos y muchas actividades, se dio un encuentro peculiar entre dos personas con una pasión en común: la ingeniería con enfoque social y ecológico.
Fue en el Festival “Mi Comunidad Sustentable”, el pasado 28 de abril en La Paz, Baja California Sur, donde los estudiantes de EPI México concluyeron su proceso educativo presentando proyectos con impacto social y ambiental.
Entre toda la gente, el barullo y las actividades, el peculiar encuentro sucedió cuando Enrique Guemez, quien fue estudiante de EPI hace casi 20 años, evaluó el proyecto de Cristhian Robles, quien llegó a EPI hace apenas unos meses.
Cristhian, quien ganó el oro en la categoría de Ciencia del Festival, presentó un maravilloso prototipo de un robot diseñado por él mismo. Se trata de un modelo de retroexcavadora modular y autosustentable, inspirado en un problema real que observó durante dos meses de trabajo en una granja acuícola en Sinaloa: la maquinaria pesada a diésel es costosa, contaminante y poco práctica para granjas pequeñas. El prototipo, llamado NEXUS-X Backhoe, busca ser una máquina de bajo costo para los granjeros y de menor impacto ambiental.
El proyecto impresionó a Enrique, quien es un ingeniero y fundador de la rama mexicana de una organización internacional sin fines de lucro llamada Ingenieros Sin Fronteras, cuyo propósito es promover esta disciplina con fines humanitarios y de sostenibilidad, enfocada en proyectos comunitarios sobre agua, vivienda, energía solar, saneamiento, proyectos productivos y educación técnica. Tras el Festival, Enrique contactó a Cristhian para ver si le interesaría ser voluntario en su organización y desarrollar proyectos similares al suyo.
“Nos llamó la atención porque él quiere, a través de la ingeniería, mejorar una práctica del cultivo que si se mejora puede ser benéfico para los productores de camarón. Si vemos que podemos apoyar a este muchacho que tiene motivación, pues es lo que buscamos nosotros, sembrar en él la semilla de que puede hacer soluciones para mejorar su comunidad", explica Enrique.
Enrique tiene larga trayectoria con EPI. Desde el 2008 participó en proyectos con la organización, de monitoreo de calidad de agua y educación ambiental. También trabajó como mentor del Eco Club de ex estudiantes Californios Verdes y recibió una beca como ecoemprendedor por parte de EPI, por una campaña estatal de acopio de baterías usadas, que lo llevó a obtener en 2012 un premio estatal de la juventud por protección al ambiente.
Enrique cuando fue estudiante y luego mentor en EPI
“Luego fundé esta asociación de ingeniería humanitaria y ahora he regresado para colaborar con EPI, ahora como otra asociación hermana. Ya hemos estado en pláticas y nos invitaron a participar en este festival como evaluadores de los proyectos. La idea es que lo que yo aprendí con EPI durante nuestra relación de muchos años, implementarlo con estos nuevos talentos y tratar de cerrar el círculo", comenta Enrique.
Y en esa búsqueda de apoyar nuevos talentos es donde entra el encuentro con Cristhian. El interés del estudiante por crear este prototipo surgió porque además de venir de una familia que se dedica al cultivo de camarón, durante los dos meses que trabajó en la granja en Sinaloa identificó la necesidad de crear maquinaria adecuada para granjas pequeñas.
“Los conocimientos no es como que los haya desarrollado antes de tener la práctica, sino que los que observé la problemática y en base a eso fui investigando por mi cuenta para tener una idea de cómo solucionarlo. La escuela me dio recursos para poder dar una investigación por mi cuenta y poder recabar un poco más de información para llevar a cabo bien los cálculos y todos los datos técnicos que necesitaba”, explica Cristhian.
El prototipo de NEXUS-X en diferentes etapas de desarrollo
Unos meses antes, Cristhian presentó un primer prototipo más sencillo en una feria científica en su colegio, y fueron sus profesores quienes le invitaron a participar en el Festival de EPI. En el proceso realizó mejoras a su diseño, con el que ganó y llamó la atención de Enrique.
Cristhian se acaba de graduar del colegio y está a punto de comenzar a estudiar ingeniería electromecánica. Originalmente tenía en mente mecatrónica o robótica, pero durante el desarrollo de este proyecto se dio cuenta de que le interesan más los temas mecánicos y la electrónica, por lo que decidió cambiar de carrera.
“Mi idea es seguir llevando mi proyecto a cabo, mediante proyectos que nos vayan pidiendo la universidad. El plan es darle seguimiento, que siga creciendo y ver si tiene alguna posibilidad de hacer un cambio o de que se pueda llevar a cabo un prototipo más a escala”, comenta Cristhian.
Con respecto a que Enrique le haya contactado tras el Festival de EPI, Cristhian explica que "para mí fue una gran oportunidad. Me hizo sentir muy honrado que se considere el proyecto. Para mí es muy inspirador”.
Además de querer acercarse a Ingeniería Sin Fronteras, Cristhian desea sumarse al Eco Club Californios Verdes, y mantenerse vinculado con ambas organizaciones, como también lo estuvo Enrique con EPI años atrás.
Conexiones como la que surgió entre ellos, y que apenas comienza, no siempre son planeadas, pero cuando ocurren son muy inspiradoras. Desde EPI esperamos seguir tendiendo puentes que permitan que este tipo de encuentros se sigan dando por muchos años más.






